¡ALTO A LA REPRESION Y HOSTIGAMIENTO A LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS!

noviembre 24, 2006

Cuarta y última esquina del país en el recorrido del Delegado Zero: Tamaulipas, 21 de noviembre

Nuevo Laredo, Tamaulipas

Encuentro en la colonia Blanca Navidad


21 de noviembre del 2006

Buenas tardes compañeros, compañeras. Es un honor estar aquí con ustedes. Como platicaron ya algunos que pasaron, gente de aquí de estas tierras fue hasta Chiapas a conocernos y a contarnos su historia.

Y les queremos explicar qué venimos acá a hacer nosotros. Nosotros somos indígenas chiapanecos, en el último rincón de este país y estamos bien jodidos. No nada más porque somos pobres, además porque somos indígenas. Y eso no lo podemos cambiar. Se burlan de nuestro color, se burlan de cómo hablamos, se burlan de cómo vestimos y se burlan de nuestra cultura, de nuestras creencias.

Y resulta que nosotros ya estábamos aquí antes que llegaran los güeros, los españoles, los gringos, los franceses, los japoneses, los coreanos, todos los que están llegando aquí a robar a nuestras tierras. Y resulta que allá nos quieren robar el agua.

Ahora, ya saben ustedes, que antes, hace tiempo el agua no se vendía, se regalaba. Ahora se vende en una botella. Y el que la embotella es un patrón y ése se está robando los manantiales. Y se roba los árboles, y se roba nuestra tierra.

  • Enlace Zapatista

  • Y entonces, nosotros estamos como olvidados. Este país no se acuerda que hay indígenas. No sabe pues. Está pensando que es del primer mundo por el Tratado de Libre Comercio. Estaba Salinas de Gortari y estaba diciendo en la televisión y en el radio, y en los periódicos que ya todos vivimos bien y estamos contentos.

    Y entonces, pues entró nuestro coraje, nos enojamos pues, y nos alzamos en armas. Y le declaramos la guerra al gobierno y al ejército. Y empezamos a pelear con él. Porque lo que nosotros demandábamos no es que queríamos ser presidente, ni gobernador, ni presidente de la República. Nosotros queríamos que nos respetaran.

    Porque eso vemos que no hacen los ricos ni los gobiernos: no respetan a la gente humilde. La tratan como si fuera animal. La desprecian, la mandan a vivir en cualquier rincón y ni siquiera se preocupa si tiene una buena casa, si tiene luz, si tiene agua, si tiene drenaje.

    ¿Cuánta gente entra en un pequeño cuartito? No le importa. Al gobierno sólo le importa si el rico le va a pagar su dinero. No le importa si esa empresa está envenenando el río, lo que le importa es que el dueño se moche para ellos.

    Y entonces, lo que nosotros estamos viendo y vimos desde entonces, es que nadie va a resolver nuestros problemas de allá arriba. No importa qué gobierno llega. Ustedes saben que cada vez que hay elecciones, llega un candidato y dice: “yo les prometo que si votan por mi, ahora sí voy a resolver los problemas”.

    Y cuando llega al poder ¿cuándo ha regresado a Blanca Navidad? ¿Cuándo ha ido a Chiapas? ¿Cuándo ha ido a Nuevo Laredo? Ni se acuerda. Ni sabe si existe esta colonia. Ni sabe si hay indígenas aquí en nuestro país que es México.

    Y nosotros pensamos que ya estuvo bueno de estar esperando que alguien va a venir de fuera, otro, que se va a portar bien, o que no va a robar mucho. Ahorita ya vimos que el gobierno hizo una trampa, para poner a Felipe Calderón como presidente de México. Porque no importó que no ganó las elecciones —porque no las ganó—, hizo trampa. Y ahora va a quedar de presidente y está toda la televisión y la radio, y los periódicos, diciendo que México es de todos, que todos vamos a estar tranquilos.

    Son puras mentiras, No vamos a estar tranquilos. Nosotros los zapatistas no vamos a estar tranquilos. Nosotros, en la Otra Campaña, no vamos a estar tranquilos. Ellos piensan que nos vamos a dejar. Que van a poder humillar a la gente todo el tiempo que quieran.

    Y nosotros venimos hasta acá, hasta Tamaulipas, aquí a Nuevo Laredo, aquí a Blanca Navidad, a decir que ya no. Que ya basta. Ustedes nos contaron su historia que pasó aquí, y yo pido a las cámaras de televisión que vienen, y a los fotógrafos de los periódicos, que tomen fotos y tomen video de esas casas. Y digan si es justo que en este país un trabajador, una trabajadora y su familia vivan así.

    Les digo eso porque en los medios de comunicación se está diciendo que en el norte todos están contentos. Que todos saludan a Fox y lo quieren mucho. Que todos viven como viven los gringos en Texas. Que toda la gente vive bien. Y en otras partes de la República, si alguien no conoce lo que pasa en Blanca Navidad, piensa que es cierto.

    Como si el país se hubiera partido a la mitad y hubieran dicho que el norte es otro México que ya está muy bien. Y el sur es el que está jodido. Y hemos caminado por todo el norte. Este es el último estado que visitamos. Ya recorrimos todos los estados. Estamos terminando con Tamaulipas. Y no importa si es en el norte, si es en el sur, si es en el centro del país, en todas partes, hay gente que es humillada, explotada, despreciada, robada y reprimida.

    Así, exactamente igual que ustedes aquí en Blanca Navidad. Y yo quiero preguntar esto, porque si toman una foto de esa casa que está ahí, o de la que quemaron, y le preguntamos a quién vivía ahí nos va a decir que era una trabajadora o un trabajador. Que trabajaba más de ocho horas al día y le pagaban 45 o 50 pesos al día. Tal vez un poco más.

    Y que vayan a tomar la foto o el video de la casa del presidente municipal de Peña. O que vayan a Victoria y tomen la foto o el video de la casa del gobernador de Tamaulipas. O que vayan a ver dónde vive, el rancho de Vicente Fox y de Martha Sahagún. Y vamos a preguntar cuánto tiempo ha trabajado Vicente Fox: nada.

    Durante seis años, no hizo absolutamente nada, más que salir en televisión diciendo tonterías. Lo único que hizo fue venir a la frontera, o cruzar a Estados Unidos a ponerse de rodillas delante de Bush. A obedecer lo que él dijera.

    Y no le importó que los mexicanos que tenían que cruzar al otro lado del Río Bravo, al otro lado a buscar trabajo, lo tenían que hacer porque aquí en México no hay un trabajo digno. ¿Quién va a aguantar con 45 pesos al día?

    Díganme un solo político que gane el salario mínimo? Ninguno. Y ellos son los que lo ponen. ¿Cuántas horas trabaja un diputado federal? Trabaja 140 días al año y gana 7 mil u 8 mil pesos al día. Más lo que le dan de mordida las grandes empresas para que haga leyes a su favor.

    Y la gente que vive aquí en Blanca Navidad es gente que trabaja. Y si Laredo, Nuevo Laredo, los dos lados, tiene cosas es por la gente que trabaja, no por los políticos. Y qué bueno que nos invitaron a venir a verlos y escucharlos. Porque esto es lo que nosotros queremos: hablar con la gente de abajo y verla. No creer lo que nos están diciendo los gobernantes.

    Ahora sabemos, ahora, que lo que dijo seis años Fox fue mentira. Y que lo que está diciendo Calderón también es mentira. Y nosotros como indígenas en Chiapas, no podemos ver que están vendiendo nuestro país y lo están destruyendo —así como destruyeron sus casas, igual—, eso es lo que están haciendo. Igual en Quintana Roo, en Yucatán, en Baja California Sur, en Sonora, en Chihuahua, en Michoacán, en Guerrero, en cualquier parte del país, están haciendo eso con la gente pobre.

    Y ¿a quién le importa?, dicen. Lo que importa es los ricos, que vengan a invertir. No importa que sea para explotar a la gente. Porque, ¿por qué no pensó eso el presidente municipal de Nuevo Laredo, que aquí no vivían animales? Aquí vive gente que trabaja, no como él, que no trabaja.

    Y ahora resulta que la vienen a amenazar y le vienen a decir. Y ahorita que veníamos para acá nos enseñaron donde trabajan las empresas maquiladoras. Tienen su agua, y aquí no hay agua. Tienen una planta de luz ahí pegadito, y aquí no tienen luz. Tienen drenaje y aquí no tienen drenaje.

    Y entonces, yo le pido a las cámaras de televisión otra vez que vean esta casa, y vean la casa del dueño de la empresa Sony, que tiene de este lado la parte que envenena, porque del otro lado no le dan permiso. Porque saben que eso es veneno para la gente, para el aire, y para el agua que está tomando. Y también para los alimentos.

    Miren: es una vergüenza lo que estamos viendo. Yo no sé cómo va a tener cara mañana el presidente municipal de Nuevo Laredo para presentarse ante los medios y qué les va a decir. Porque su deber de él era que ustedes vivieran bien. Y aquí lo vimos todo que es mentira. Lo mínimo que puede hacer, si tuviera vergüenza, es renunciar. Antes de que lo metamos a la cárcel.

    Pero no lo va a hacer, se va a mochar con los dueños de la televisora, para que no salga este discurso. Eso es lo malo. Entonces, compañeros y compañeras, ¿entonces qué vamos a hacer? Si nos vamos a esperar dentro de seis años. Y cuánta gente más va a morir dentro de seis años. Y nadie va a llevar la cuenta. No vamos a salir en el periódico, hasta que mueran miles, pero ya estamos muertos ¿para qué?

    Porque nosotros, como indígenas, nos empezamos a salir en las noticias hasta que nos empezamos a morir. Y cada lugar donde hay una desgracia, entonces sale en la noticia, cuando ya es una desgracia. Y ¿por qué? porque es cuando sale, vemos en la televisión y en lugar de ver las injusticias que sufrimos como trabajadores de la maquila, como habitantes de una colonia popular.

    Yo les pregunto si la policía de Nuevo Laredo detiene a los ricos. Detiene a la gente jodida. Y ¿a quién es al que le pide que se moche? —la mordida— es a la gente jodida. Entonces, aparte que hay que mantener a la familia, hay que mantener al holgazán del presidente municipal, y hay que mantener a los holgazanes de la policía. Que a la hora que enfrentan a otro que sí tiene armas, salen corriendo. Sólo cuando ven a la gente humilde, entonces sí son muy alzados y muy levantados, y muy valientes.

    Lo sabemos porque lo hemos visto en cualquier calle, de cualquier parte de nuestro país. Y entonces, nosotros decimos: ¿qué vamos a hacer? Porque aquí nos han dicho que hay que unir el norte con el sur. Sí, y el este con el oeste. Hay que unir a todo nuestro país. Y nada más, si sólo fuera por eso, para que le diera vergüenza al gobernador de Tamaulipas y al presidente municipal de Nuevo Laredo, nosotros los zapatistas y las zapatistas, los más jodidos de este país, les vamos a mandar ayuda nosotros.

    No importa que tengamos que atravesar toda la República. Y aunque sea algo muy humilde, algo vamos a hacer. Y aquí va a llegar ayuda y ustedes van a decir: esto me lo dio otro jodido igual que yo, pero que tiene dignidad. Y ¿a ver si sale en la noticia que entre los jodidos se están apoyando? Porque eso es lo que nosotros queremos. Que entre las gentes que estamos mal nos apoyemos.

    Y nos vamos a hacer una pregunta. Porque esa maquiladora que vimos ahí, si no hay trabajadoras no se produce nada. Y entonces ¿para qué queremos al presidente municipal si nada más nos está jodiendo? Sabemos que es el que manda a quemar las casas. Lo sabemos. Aunque él dice que él no sabe quién fue. Porque quiere que la gente se vaya de aquí. Porqué cuando un rico se va a vivir, primero le ponen la casa, la calle, el jardín, el drenaje, el teléfono y la luz, y ya después se va a vivir. Así lo vemos en los anuncios.

    Y la gente que está trabajando llega y no hay nada, ni siquiera papeles de la tierra. Y con pedazos de cartón —lo estamos viendo—, o de madera empezar a hacer su casita. Luego, nueve, diez horas en la fábrica. Y luego cuántas horas para poder levantar la casa. Y luego luchar para que le metan drenaje. Y luego otra chinga para que le metan luz. Y luego otra más para que le metan agua. Y todavía cuando va más o menos ahí, vienen y te desalojan porque eres ilegal.

    Y el que es ilegal es el que está allá en el palacio de gobierno pues. Aquí en Nuevo Laredo y allá en Victoria y allá en el Distrito Federal, en Los Pinos.

    Entonces, nosotros decimos: si nos unimos todos, pues de una vez vamos a mandar a la fregada a todos los políticos, pero a todos. ¿Para qué nos vamos a detener con uno? Y así hacemos un trato: ustedes luchan aquí, y nosotros los apoyamos allá.

    Pero aquí en la Otra Campaña no nada más estamos los zapatistas. Hay gente de todo el país, y gente también jodida. Hay organizaciones campesinas, sindicatos, hay otras organizaciones de maquiladoras de otras partes del país, hay otras colonias populares de otras partes del país.

    Y en todas partes es el mismo batalle: la tenencia de la tierra, los servicios, la seguridad, todo lo que nos están platicando aquí lo hemos visto en cualquier parte de nuestro país, desde Quintana Roo hasta Baja California en el norte.

    Y entonces, nosotros decimos: si ya no nos pueden engañar con eso de que el norte está bien y el sur está mal. Y ya descubrimos que todo el país está mal. Y no sólo hasta el Río Bravo, incluso cruzando al otro lado del Río Bravo, porque sabemos que hay muchos mexicanos y mexicanas de aquel lado.

    Entonces, ¿por qué vamos a dejar que nos sigan engañando? Lo que nosotros queremos es hacer un acuerdo, compañeros y compañeras, en todo el país. De toda la gente que está mal, que está siendo humillada, que está como aquí en Blanca Navidad.

    Y no se trata sólo de hacer el acuerdo de mandarnos maíz, o una despensa, lo que podamos hacer los zapatistas. Se trata de que aquí en este lugar, todos ustedes tengan una casa digna. Porque son trabajadores. Y sus hijos tengan salud, educación y alimentación, y seguridad.

    Y que a nosotros allá en Chiapas nos dejen en paz. Que nos dejen ser indígenas, nosotros no queremos ser mestizos, queremos seguir siendo indígenas. Y que nos dejen trabajar la tierra. Y que cuando vayamos en la calle, nadie se burle de nosotros. Que nos respeten.

    Miren: la mayoría de nosotros no hablamos español, pero conocemos la tierra mejor que cualquier pinche licenciado. Y que el gobernador de Chiapas. Y yo estoy seguro que ustedes, como trabajadores y trabajadoras de la maquila, conocen mejor el trabajo de la maquila que el charro que está en el sindicato. Que a lo mejor nunca ha estado en la línea.

    Entonces, nosotros decimos: ¿para qué queremos eso? ¿Para que queremos a los políticos? Cualquiera, de cualquier partido, de uno o de otro. Lo que queremos hacer es librarnos de ellos, ya por completo.

    Como en 1910, pero no con las armas. Con un movimiento civil y pacífico, pero todos de acuerdo, al mismo tiempo. Vamos a ver qué hace el de Nuevo Laredo y el gobernador de Tamaulipas y el presidente —si es que hay todavía presidente, porque ahorita hay dos, luego cuando hay dos, no queda ninguno, eso lo vamos a hacer nosotros—, si están todos ésos ¿para qué?

    Nosotros decimos: nos levantamos al mismo tiempo, los tumbamos. Y, de una vez, para qué nos detenemos, saquemos a los ricos también. Si hay un rico en este país que diga: yo soy rico y trabajé honradamente y lo demuestra, órale.

    Pero sabemos que la inmensa mayoría fue porque robó. Le robó al trabajador, le robó al colono, le robó al chofer, le robó al albañil, le robó al campesino, le robó al indígena, a alguien le robó y ahí fue como agarró eso.

    Pero de todos, el máximo ladrón es el político, porque ése no hace nada, no hace absolutamente nada, más que salir en televisión y tomarse fotos en el periódico.

    Entonces, nosotros decimos: si quitamos todo eso y empezamos a hacer acuerdo. Y entonces, el que trabaja tiene que tener vivienda, y el que no trabaja es el que tiene que ver a ver cómo le hace. Eso es lo que nosotros decimos.

    Y nosotros los estamos invitando a este movimiento, porque yo les tengo que decir la verdad —yo no soy político para echarles mentiras—, lo vamos a hacer de por sí. Calderón, lo vamos a tumbar, no va a terminar los seis años que le tocan. Antes del 2012 va a caer. No va a terminar.

    Las elecciones pasadas, fueron las últimas de este país de esa clase política, se acabaron. Ahora tenemos que hacer otra cosa.

    Entonces, nosotros decimos: viera que somos más, pues más fuerza tenemos. Y no se trata de que aquí va a venir a mandar Marcos ¿por qué si él es de Chiapas? Que aquí manden ustedes mismos. Aquí mismo los colonos dicen: así se va a hacer esto y esto otro, y el que quede de presidente municipal—el que ustedes quieran—, en lugar de dar órdenes tiene que obedecerlos.

    Porque eso es lo que es la democracia: que la gente manda y el gobierno obedece. Y durante todos estos años nos han engañado. Porque ahora los gobiernos dan la orden y los tenemos que obedecer. ¿Por qué? Si debiera ser al revés. ¿A poco vamos a permitir que haya un político ladrón de presidente? Lo quitamos y ponemos a otro. Y ése sí, en ese momento, ése que entre de político va a ganar el salario mínimo —a ver si puede—. Y el trabajador va a ganar lo que gana un diputado, que son 112 mil pesos al mes. Eso es lo justo.

    Porque según la cuenta que hacemos nosotros, para salir a mano, el salario mínimo debería de andar entre 800 pesos al día, si fuera cabal. Para que no te hagas rico, no es para que te compres una troca, ni para que andes tomando trago todos los días, ni nada. Así, cinco personas, que vivan bien, que tenga escuela el chamaco, y que tenga calzones, todo. 700 pesos, si no, no alcanza. Y nos están dando 45 pesos, cuando lo dan.

    Y tiene que ser la jornada pues de ocho horas. Y tiene que cuidarse la salud de la gente. ¿Ustedes creen que si las trabajadoras y trabajadores de la maquila, son los dueños de la maquila, a poco van a andar regando toda la suciedad que riegan? Lo van a cuidar y van a cuidar a su gente.

    Entonces, yo no entiendo, nosotros no entendemos porqué los que trabajan tienen que vivir con la angustia de a ver a qué horas se le da la gana al presidente municipal venir a quemar una casa. Y ahorita es de la señora ésta. Y no sabemos si mañana va a ser la de otro.

    Entonces, esa angustia, nosotros decimos: vamos a cambiarla. Nos han hecho vivir con miedo todo este tiempo, años, cientos. Lo que nosotros decimos es: ahora vamos a cambiarlo, ahora que tenga miedo él, a ver qué va a pasar. Que tenga miedo el presidente municipal de Nuevo Laredo, y el gobernador de Tamaulipas y Felipe Calderón.

    Porque lo que está pasando es que ya la gente se está hartando y se va a levantar. Lo que nosotros no queremos es levantarnos y que entre otro a hacer las mismas fregaderas. Por eso, nosotros decimos: quitamos a todos y ¿en lugar quién? Cada quien en su lugar. Que aquí en esta colonia, donde estén ustedes viviendo —porque va a haber buenas casas ahora sí— decidan qué es lo que se va a hacer ahí. Si se mete pavimento, si se mete drenaje, en dónde y todo.

    Y no para que uno se enriquezca, sino que todos vayamos parejos. Si somos los que estamos haciendo la riqueza, no es el patrón el que la está haciendo. Ni es el presidente municipal. A lo mejor, si hay presidente municipal o no hay, nadie se va a dar cuenta. Pero si no hay gente ¿quién?

    Entonces, yo les pido de favor compañeros y compañeras, que nos den el permiso de contar su historia en otras partes. Porque no se conocía. Y que donde quiera que pasemos nosotros contemos la historia de cómo se organizaron, de cómo los agredieron, de cómo los compas estos licenciados echaron la mano pues, para que no los fregaran. De cómo se organizaron para resistir y de cómo lograron detener —ahorita— su avaricia y su egoísmo del presidente municipal de Nuevo Laredo.

    Para que lo cuente yo y otra gente entienda. Y aprendamos —que es lo que queremos— a decir: tenemos compañeros y compañeras en Nuevo Laredo. ¿Dónde mero? En Blanca Navidad. Ahí asómate, ahí vas a ver una bandera verde, blanco y rojo, porque son mexicanos igual que nosotros.

    Igual allá vamos a estar en Chiapas, y en todas partes de la República va a haber quien pueda decir eso. Y ustedes puedan decir lo mismo. Porque eso es lo que tiene que entender el gobierno: Blanca Navidad ya no está sola. Ya nunca más va a estar sola.

    Nosotros nada más queremos pedirles pues que nos tengan al pendiente. Cualquier cosa que pase, para donde quiera podamos estar levantando la voz. Y que ya no puedan tocarlos sin que nadie se entere. Así, no importa si no lo saca la televisión o el periódico, porque lo vamos a saber nosotros. Y nosotros buscamos maña para que en todo el país se enteren. Y para que se enteren en otras partes del mundo.

    Porque eso es lo que queremos hacer: que nos conozcamos entre todos, y nos apoyemos mutuamente, sin que nadie mande. Sino que cada quien mande sobre sí mismo. Gracias compañeros, gracias compañeras.


    0 comentarios: